La culpa me atosiga con cada pensamiento. Cobarde, eso es todo lo que fui. Quedé callada, en silencio, no admití que el mundo giró distinto a causa de mi suerte. ¡Maldita la suerte!, y yo que no hice caso al destino. Mordí con fuerza mis dientes, todo el cuerpo transpiró y creí temblar levemente, como a escondidas. No pasó. Ahora siento mil dedos, como puñales señalándome. Si me quedo, si me voy. Venganza de haber creído que al curso de las cosas podía ponerles sello y admirar otro horizonte, cruel jugada me pasó la noche. Olvidé que todo estaba escrito, merezco la tortura de una conciencia inútil… tan inútil como esta electricidad hasta en las extremidades de mis huesos, esta sangre helada que no deja de correr y esta mano fuerte que rodea mi cuello apretándolo amenazante, triunfante de mis desdichas. Ya nada puedo, otra vez no hay Dios en la tribuna de mis sueños.
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domingo, 25 de enero de 2009
domingo, 2 de noviembre de 2008
Pensé que todo estaba bien, y de repente un charco de lágrimas rebosó mis ojos. Todavía no sé que estoy haciendo, y me rasguña la piel leerte en cualquier lado, pensar que ayer lo fuimos todo, y que hoy me siento a burlar las noches, esas que una vez fueron “noches demasiado hermosas, para un ciego como vos”. Tan anestesiada está mi alma, que me cuesta creer que no te quiero, pero te odio. Te odio, te odio, te odio…
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lunes, 18 de agosto de 2008
El Cholo.
Sueño tras sueño, tras más sueños, y mil cosas que no entiendo. Sólo sé que yo no quería desprenderme de vos, que no quería imaginar un mundo separada de tus caricias. Que ese momento era eterno, que todo lo que estaba alrededor era perfecto, por más siniestro que parecía antes de verte. Volviste, para que pueda decirte todo lo que me faltó aquel día. Te confesé así al oído que sos la persona más grande e increíble que jamás haya conocido, esos susurros que se llevó el viento, esas cosas imposibles que nos faltaron compartir... Te dejé un recuerdo, vos me dejaste todo lo que sos para el resto de la vida. ¿Cuántos años hicieron falta para poder decirte “nos vemos” sin que la culpa y el miedo congelaran mi voz?. Todo estaba en su lugar. Todo cobraba movimiento. Todo sonreía al descubrirte parpadear. Todo volvía las promesas que quedaron en el tiempo, realidad. Y yo no podía dejar de besarte y abrazarte, sin sentir ese calor que siempre abrigó mis inviernos con pan, azúcar y manteca...
Foto: Ricardo Emilio Bianco
sábado, 16 de agosto de 2008
miércoles, 2 de julio de 2008
Estas lágrimas no tienen dónde ir, pero jamás van a quedarse.
Y esta sed de refugio te busca en cualquier parte, pero es difícil controlarse cuando todo se ve más grande…
martes, 8 de abril de 2008
domingo, 9 de marzo de 2008
miércoles, 5 de marzo de 2008
domingo, 2 de marzo de 2008
Estoy sentada en un rincón. Más bien, estoy acurrucada de dolor. Una lágrima o dos recorren el rosado de mis mejillas. La cara me arde de asco. Los ojos se me quieren cerrar a toda costa y no los dejo, no sé porqué. Es esa cosa tuya que me sube y me baja por dentro, que me hiela las venas, que me satura los latidos de una agitación severa. Y de repente, ya no tengo palabras, no sé qué decir, y se acabó. No más escalofríos, no más temblor.
Se fue, sí, creo que es eso, y ahora vuelve...
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